Seremos pocos; pero creemos que todavía habremos en el mundo, algunos que, en la inocente niñez obedecimos, sin comprender bien a bien, la orden de tirarnos en el suelo y poner la mejilla sobre el piso. Muchos no recordaremos si cuestionamos la orden; pero eso sí, siempre una voz quedo gravada en nuestros oídos que distraía la maldad humana llevándonos a un mundo de golosinas que, al menos, sabríamos obtendríamos, no sabemos cómo; pero sería seguro que saborearíamos al menos una. ¡No es un cuento, esa orden cuya fuente era la suavidad en su más pura expresión del terror, desafortunadamente la recordamos todos que en este mundo quedamos! Señor Secretario de Seguridad Pública García Luna. Deje de hacer presentaciones mediáticas de cuestionables logros, se gasta mucho en la impresión de boletas de libertad que, con todo y pena, tarde que temprano un funcionario de cuarta categoría tendrá que llenar. Deje de teorizar sobre los Derechos Humanos y piérdales el temor a los Timoratos funcionarios bien pagados de esa duplicada Institución que, a la fecha, ha servido para dos cosas, una: Pesadísima carga presupuestal, dos: succionar el Prepucio. Cualquier Militar sabe y a Usted Señor Secretario no le es ajeno que, “Civil armado deja de ser Civil”. Haga pues su “Chamba”, de cualquier manera ni Usted está seguro, mucho menos los de los daños “Colaterales” Todo aquel que se quiera morir por su gusto, ¡Déselo! ¿Que no ha entendido que no nos alcanzan los SEMEFOS y mucho menos los CERESOS? Cuando un niño tiene que cantar de forma que no entienda porque tiene que hacerlo como se lo piden, es que la Democracia vale para pura madre, que la Ley en muchos casos es un estorbo, que el Estado de Derecho es mero discurso y lo peor, la Republica se está hundiendo. Que Dios reparta suerte a todos.