EL CONTRATO EN LA POLÍTICA

Cuando una persona se decide a ser parte de una estructura política debe firmar un contrato sobre entendido de que se convierte, incluso antes de incursionar, en figura pública.
Ya con el hecho de externar que desea incursionar en actividades de representación pública o de puesto de cargo público es una situación que debe ser analizada.
Dicha situación que incluye, desde poner en claro en el seno de tu hogar, con la esposa, con los hijos, con los padres o con los familiares cercanos que iniciarás una carrera política.
En dicha carrera, en esta época contemporánea que incluye medios de difusión casi instantáneos o como esta edición impresa lo externamos las acciones realizadas por LAS AHORA FIGURAS PÚBLICAS, como su mote lo especifica, deben ser cuidadas o en su defecto  sopesadas de sus repercusiones.
No hay escapatoria, ni para el enemigo político, mucho menos para la opinión pública, el contrato tiene su precio y siempre debe ser pagado.
El contrato no se expone en una hoja u hojas, sino en acciones que incluso siendo estas buenas y de calidad moral, pueden volcarse en contra del aventurero político. Y muchas ocasiones son provocadas por tus propios camaradas en este arte tan fino y corriente.
Por muchos ejemplos son los que han muerto en el intento y quienes no aun, su espíritu se ha ido apagando poco a poco, menguando en gran cantidad las buenas acciones por las que decidieron esta carrera.
Reiterando que el contrato cuando se firma, es insípido e incoloro pero amargo cuando se tiene que pagar.

El Director

 

 

H. CABORCA, SONORA, MEXICO - PORTADA DE SONORA.